La bronquitis y la neumonía son dos enfermedades respiratorias que suelen desarrollarse tras una infección. Aunque existen algunas similitudes entre ellas, hay muchas cosas que diferencian la bronquitis de la neumonía.
1. Síntomas: la bronquitis y la neumonía pueden causar síntomas similares, entre los que se incluyen:
- Tos, que puede producir mucosidad amarilla o verde.
- Dificultad para respirar.
- Fatiga.
- Dolores corporales.
Sin embargo, algunos síntomas, como taquicardia, confusión, escalofríos y fiebre alta, son más comunes en la neumonía. La bronquitis se asocia más comúnmente con fiebre baja y congestión nasal. Puede ser muy difícil determinar si se padece bronquitis, neumonía u otra enfermedad respiratoria, por lo que es importante acudir al médico para obtener un diagnóstico. A menudo se necesita una radiografía de tórax y otras pruebas para diagnosticar la neumonía.
2. Causas: La bronquitis (a veces denominada «resfriado de pecho») se produce cuando se inflaman las vías respiratorias que conducen a los pulmones. La bronquitis aguda suele desarrollarse después de una infección viral, como un resfriado común o la gripe. Los síntomas iniciales de la infección pueden parecer que mejoran, pero luego comienza la tos, que puede ser frecuente y molesta. Los síntomas pueden empeorar con la exposición a ciertos irritantes como el polvo, los humos o el humo del tabaco. Con la bronquitis, la mucosidad que produce la tos suele ser transparente o amarilla, espesa y pegajosa. La bronquitis a largo plazo (crónica) dura al menos tres meses y puede estar causada por una infección respiratoria. Sin embargo, las personas con alergias, antecedentes familiares de bronquitis y exposición al humo del tabaco y/o a contaminantes atmosféricos tienen un mayor riesgo de desarrollar bronquitis.
La neumonía es una infección de los pulmones que a menudo provoca la acumulación de líquido o pus en las profundidades de los pulmones. Es más probable que la tos produzca mayores cantidades de mucosidad amarilla o verde. En la mayoría de los casos, la neumonía bacteriana es causada por Streptococcus pneumoniae o Haemophilus influenza. La neumonía atípica o «neumonía ambulante» es causada por Chlamydia pneumoniae. La neumonía fúngica es mucho más rara y está causada por la exposición a ciertos hongos, como Cryptococcus, Pneumocystis jirovecii y Coccidioides.
3. Tratamiento: Dado que las causas de las infecciones son diferentes, los profesionales sanitarios tratan la neumonía y la bronquitis de diferentes maneras.
Para la bronquitis leve, es posible que solo necesite un jarabe para la tos, té caliente con miel o un humidificador de vapor frío. Para la tos prolongada, que es más grave, su profesional sanitario puede recetarle:
- Medicamentos antivirales: Dependiendo del virus, medicamentos como el oseltamivir (Tamiflu), el zanamivir (Relenza) y el peramivir (Rapivab) pueden ayudar al organismo a combatir el virus, especialmente si se empiezan a tomar poco después de la aparición de los síntomas.
- Medicamentos inhalados: Estos medicamentos recetados se inhalan por la boca y pueden ser útiles para aliviar los síntomas de la tos.
- Antitusivos: Los antitusivos de venta libre y recetados, como el dextrometorfano (Robitussin, DayQuil, PediaCare) o el benzonatato (Tessalon Perles, Zonatuss), pueden utilizarse para reducir la tos y permitirle descansar más cómodamente.
Los tratamientos para la neumonía dependerán de la causa de la infección y pueden incluir:
- Antibióticos: Los antibióticos orales son necesarios para la neumonía bacteriana. Estos medicamentos matan las bacterias y permiten que el cuerpo combata la infección. También se utilizan inhaladores, medicamentos para la tos, reposo y líquidos adicionales.
- Medicamentos antivirales: Estos medicamentos pueden ayudar a acortar la duración y la gravedad de la neumonía viral.



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